Wednesday, February 22, 2012

el despertar

lola y sus amigas se fueron de pinta. su escuela, que era un internado, estaba alejada de todo, en la cima de un pequeño monte rodeado de bosque. a la mayoría de los niños les daba flojera escaparse de la escuela, pero lola y sus amigas odiaban todo y más el colegio. así, corrieron por el bosque, bajando el monte, yendo a toda velocidad hacia el pueblo que se hallaba convenientemente en la base. ahí había un pequeño cine con sólo una sala. las niñas habían oído que los niños de otras escuelas iban al cine cuando se iban de pinta y por eso no dudaron cuando por reflejo algo en el cerebro de lola le dijo que fueran a las películas sin desperdiciar un segundo. el pequeño pueblo a esa hora, las 11 de la mañana, estaba desierto, ni un alma se veía en las calles. para darle una fantasmagórica apariencia, las calles estaban cubiertas por una ligera capa de niebla. "la muerte de la puta mierda" se llamaba la única peli que exhibían. las muchachas de 15 años se acercaron a la taquilla. había una viejita chimuela con lentes oscuros jugando ruleta rusa con un revolver plateado muy brillate, jugaba como si su vida no corriera peligro, como si la maldita estuviera jugando solitario o algo. le daba vueltas al cilindro, se apuntaba en la cabeza, jalaba el gatillo y se oía el sonido de la no muerte. lola y sus amigas se acercaron timidamente, vieron a la señora unos segundos, esperando a que se volara la cabeza, dos intentos y la viejita seguía viva. "oiga, señora, 3 boletos, no sea necia" dijo la más alta de las amigas de lola, agitando su puño. era una jovencita con cabello castaño y una playera rosa con un marranito haciendo caca. la abuelita dejó sobre el mostrador su revolver que cegó a las amigas un segundo, apretó un botón y salieron 3 boletos color negro que en letras blancas tenían "cine basura. "la muerte la puta mierda". 6 peso". "18 peso" dijo la anciana suicida con una voz muy grave, luego estiró la mano, esperando el dinero. lola volteó hacia una de sus amigas y después hacía la otra. "18... peso" volvió a decir la atrevida vieja, con impaciencia en la voz. lola sacó su billetera rosa con pequeños perros sonrientes en toda ella. tomó un billete de 20 pesos y se lo puso en la arrugada y llena de cortadas mano. en uno de los dedos había un moco. "fuchi" dijo una de las amigas. le dejaron el cambio, agarraron sus boletos y entraron emocionadas. cuando cruzaron las puertas, a la distancia, se oyó el aullido del idiota del pueblo, ruben.

lola y sus amigas se sentaron en los asientos de hasta adelante. era una sala vieja, con la mayoría de los asientos rotos. un olor a cola y sexo reinaba en el ambiente, pero extrañamente era facil de acostumbrarse. unos segundos y se apagaron los luces. empezó la peli. las amigas de lola, debido a su deficit de atención, se distrajeron y empezaron a mensajearse con sus otras amigas. "que chuchanita se acaba de caer por las escaleras" dijo un mensaje, "que marianita acaba de confesarle su amor a la maestra de gimnasia" decía otro pequeño mal escrito mensaje. la puta mierda. las amigas de lola mensajeaban y mensajeaban como si tuvieran algo que decir, como si su vida no fuera un desperdicio de todo, como si no fueran un lamentable accidente, una perturbación en la naturaleza, una metida de pata del orden de las cosas. las amigas movían agilmente sus dedos por los teclados y reían y hacían "ohh" de vez en cuando. en cambio, lola veía hipnotizada la pantalla. la película era en blanco y negro. en ella había cuatro sujetos caminando por la calle. una señora de aspecto normal, un joven alto y flaco, un señor serio y otro señor, también muy serio, muy parecido al primero. caminaban por una calle con torres de electricidad en el fondo, en una zona abandonada, no había edificios, sólo terrenos. los 4 sujetos llegaron a un carro. el coche empezó a avanzar y fue sobre un espiral y luego un estrobo y luego todo perdió el sentido y todo salió disparado sin control hacía la locura. lola lo recibió todo, cada imagen, cada sonido. su mente se estiró y se contrajo, y, de repente, empezó. lola despertó y murmuró "quiero desaparecer, quiero ser no más".

se acabó la peli. lola, ya afuera del cine, volteó hacia la marquesina, una pequeña lagrima bajó hacia su mentón. una brisa movió su falda y su cabello. las otras dos muchachas la veían, esperando. por fin, muy callada, ella y sus amigas regresaron a la escuela. lola siguió su vida de acuerdo al programa que su madre había marcado para ella. pasaron los días, los meses y los años. lola apenas hablaba, todo el mundo pensaba que era porque había aprendido su lugar en el mundo, en realidad un sentimiento salvaje de asco profundo explotaba en su pecho. una ansia de morirse corría por su cerebro. no había esperanza, no había escape. estaba sola para siempre y sólo podía quedarse ahí y aguantar la interminable basura de los idiotas que la rodeaban. "no hay escape" se tatuó en el brazo y su tatuaje tenía razón. no hay a donde ir. la muerte era demasiado incierta, que tal que lo que seguía era peor aún que donde estaba entonces. lola había despertado y todo lo que quería era regresar a dormir.

Tuesday, February 14, 2012

chicle en el pelo

viajábamos por el espacio con rumbo a un pequeño asteroide que decían tenía vida. hace unos años llegó una transmisión invitando a la vida inteligente de nuestro planeta a una carne asada. para ese entonces el viaje espacial se había vuelto cosa de todos los días y, en la mayoría de los casos, para personas que no podían hacer ningún otro trabajo, para esos buenos para nada que vivían del gobierno y eran incapaces de sostener hasta la menos demandante de las tareas. no se requería ninguna habilidad para viajar. yo me encontraba entre este tipo de personas. a mí, desde que tengo memoria y desde antes según mis pobres y decepcionados padres, nunca me gustó nada y, para rematar mi funesto destino, sufría del ocasional incontrolable balbuceo, el espacio era perfecto para mí. sin nada que extrañar, busqué y encontré trabajo en la compañía a la que le fue asignada la misión de investigar el asteroide. en unos días de mi ingreso, la nave estaba lista para salir. la tripulación consistía de mí, junior rodríguez, el encargado de ver que funcionara la maquina que hacía la comida. pamela mendoza, una muchacha que sufría de impredecibles cambios de humor y ninguna medicina parecía hacerle efecto, ella estaba encargada de revisar que la maquina que nos daba aire hiciera su trabajo. pipo, un pequeño huérfano que en la tierra sólo ocupaba espacio, el viaje espacial estaba lleno de huérfanos como él, su tarea era de ayudante y de revisar situaciones de peligro. por último, el capitan de la nave, benito xavier chavarría, cuyo único merito era no encontrar un trabajo mejor y llevar más tiempo que nadie en la empresa, él se encargaba de asegurarse de que nos asegurarnos del correcto funcionamiento de nuestras maquinas asignadas, las cuales nunca fallaban y realmente, cada semana, sólo teníamos que ver que unos foquitos siguieran parpadeando. un martes, este grupo de buenos para nada, fue disparado hacia la oscuridad, hacia las estrellas, hacia un asteroide que, como la probabilidad sugería, podía ser solamente donde rebotó una transmisión antigua proveniente del lugar de donde partíamos.

el viaje tomó 12 meses. teníamos un montón de películas y juegos y este tiempo sin nada que hacer pareció un sueño. yo nunca me la había pasado mejor. cada vez que el reloj marcaba las 10, me despertaba, comía un breakfast sandwich, muchos en la tierra decían que sabía a plastico, a mí me sabía a gloria. me instalaba frente al televisor a ver película tras película o jugaba ping pong con pipo y así durante un año. al resto de la tripulación apenas la vi. pamela se encerraba en su cuarto a cortarse y ver su sangre salir. el capitan tenía una muñeca sexual muy avanzada y se pasaba los días haciéndole el amor y porquerías. nuestro planeta era cada vez más solamente una recuerdo borroso.

llegamos al asteroide un jueves. le dijimos a pipo que fuera a dar una vuelta para ver si había aire y regresó con noticias. tocó como loco la compuerta de la nave, gritando algo sobre vida y sobre gente, nosotros pensamos que se estaba muriendo y esperamos su muerte, viéndolo desde una ventanilla. pasó media hora y pipo se había rendido y, como en sus días de vagar las calles, cuando le dio hambre, se puso a comer la tierra. nos dimos cuenta de que no se moría, decidimos abrirle y salir a explorar. pipo nos llevó a una extraña ciudad totalmente vacía. la arquitectura no era muy diferente a la de la tierra, sus casas eran pequeñas cabañas, era una especie de aldea, supusimos, erróneamente, que estaba habitada por criaturas primitivas. seguimos explorando y llegamos a un enorme edificio. nos asomamos timidamente. no tomó mucho tiempo para darnos cuenta de que estábamos interrumpiendo un funeral. el edificio estaba hecho de una especie de cristal azul. en él había alrededor de 100, tal vez más, nunca fui bueno calculando extensión de multitudes, extraterrestres que eran fisicamente iguales a nosotros, humanos comunes y corrientes. yo esperaba ver algo extraño, la ficción había elevado exageradamente mis expectativas y acababa de romperme el corazón una vez más. lo único diferente era que todos estaban vestidos con overoles grises. el funeral de esta recién descubierta cultura no era un evento triste, los ahi presentes se la pasaban bien y reían y veían a un anciano elevarse hacía el techo, el cual se abrió y dejó pasar al difunto hasta que se perdió de vista. después de la conmovedora ceremonia notaron nuestra presencia. "vienen a la carne asada? genial" dijo una señora gorda con pelo chino y canoso. todo el mundo nos recibió muy bien. nos instalaron en la cabaña para visitantes y nos dijeron que esperáramos. en ese tiempo me entregué a mis acostumbradas reflexiones. esta gente parecía no tener lider. todo el mundo se vestía igual, todos sonreían y reían todo el tiempo y no había nadie que no estuviera de excelente humor. al final la paranoia se apoderó de mí y la aterradora idea de que era nuestra carne la que iba a ser asada me puso en alerta. la flojera venció el instinto de supervivencia y acepté mi muerte. cuando llegaron por nosotros estaba listo para morir.

la carne asada resultó ser una cosa totalmente distinta a lo que imaginé. fue la mejor fiesta en la que haya estado en mi vida. chicas guapas, tragos y muy rica bbq. comí y comí y volví a comer. un señor, acompañado de sexys jovencitas, se ofreció a darnos un tour de su planeta y explicarnos como funcionaba su sociedad. pamela se negó a ir porque estaba encerrada en el baño llorando. el capitán se notaba impaciente de regresar y cumplir con su tarea, a él no le importaba esa increíble civilización que acabábamos de descubrir, se negó a ir. pipo estaba acostumbrado a no pensar y seguir ordenes y nos acompañó. el planeta era mitad granja, mitad pequeño pueblo. la granja era administrada toda por maquinas, en aquel planeta nadie tenía que trabajar para comer, uno podía hacer lo que quisiera. para satisfacer el espíritu de competencia se organizaban concursos cada semana, que era el equivalente a un mes de nuestro planeta. después del tour, nos sentamos a ver el atardecer en una pequeña colina y el señor terminó el relato diciendo que su sociedad había avanzado tanto y que su tecnología había llegado a tal nivel que en el aquel lugar todo era perfecto y nadie era infeliz. "genial" dije, sonriendo, dandole un beso a una linda joven y luego volteé a admirar el hermoso atardecer irradiar sentimiento y belleza. por primera vez en mi vida un nudo se me hizo en la garganta y una pequeña lagrima bajó por mi mejilla. acababa de conocer la felicidad verdadera.

el capitan no podía más y nos obligó con una pistola a regresar a la nave. años después se me ocurrió que pude haber optado por quedarme, lo que le pasa a uno por no tener imaginación. llorando, abracé y besé a cada uno de los habitantes. un día regresaría, pensaba, pero la verdad nunca regresé. como regalo de despedida me dieron un chicle que nunca perdía el sabor, nosotros les dimos a pipo. dije adiós y subí a la nave. todo el camino de regreso me sentí como un perro. en el climax de la tristeza saqué el chicle de mi bolsillo y, viendo hacía donde creía estaba el asteroide, mastiqué aquel delicioso chicle. pasaron meses y yo seguía duro y dale. pensaba que mientras tuviese ese chicle en la boca, una parte de aquel utopico lugar se quedaría en mí.

un sábado, ya muy cerca de la tierra, me quedé dormido con el chicle en la boca. cayó en la almohada y con el movimiento del sueño, el chicle infinito terminó en mi cabello. desperté para descubrir que se había expandido por toda mi cabeza. "dios mio" dije frente al espejo. el chicle no dejaba de crecer. corrí con el capitan quien nunca abrió su puerta, fui con pamela quien por fin se había suicidado. estaba solo, con un chichle que ocupaba cada vez mayor parte de mí. me cubrió los ojos, me cubrió la nariz, respiré por la boca, el chicle me terminó cubriendo todo. caí asfixiado el viernes que llegamos a la tierra.

en el infinito sueño que es el fin de la conciencia me acerqué hacía las alucinaciones de la mente moribunda y a una tortuga morada le conté por toda la eternidad esta historia.

Friday, January 13, 2012

666 años de locura y emoción

www.muerdemeunanalga.blogspot.com cumple 6 años.
yay!
un agradecimiento profundo a todo quien ha leído este blog.
yay!
espero sigan leyendo y disfrutando de los cuentos
espero que este blog dure otros 6 años.

bien, esperen más cuentos.

un beso y abrazo!

Saturday, December 24, 2011

Mi padre es un fascista

Toda la niñez y adolescencia la pasé frente al televisor. veía hora tras hora de programación de televisora tercermundista. a mí no importaba el contenido. aunque pareciera que estaba viendo la tele, en realidad estaba muerto de miedo, pensando en que no tenía futuro. la idea de morir de hambre y no conseguir trabajo me aterraban desde que era un bebe. entiendan que soy un bueno para nada. vivía sólo con mi padre, un señor, pensaba yo en esos años de inconsciencia, como cualquier otro. se pasaba los días trabajando en la mesa del comedor, balbuceando quien sabe que cosa. mi madre había muerto en la guerra. cuando tenía como 5 años estábamos en la cocina y yo la jodía como todas las mañanas con mis miedos y preocupaciones. era pura basura sin sentido, como sólo los niños son capaces de sacar de ese segundo culo que tienen en la cara. mi madre me miró, había odio en su mirada, soltó un gruñido, salió y se unió al ejército. nuestro país acababa de entrar en la más sanguinaria de las guerras, millones de muertos y la cosa se ponía peor. en la cocina, esa mañana de julio, con el sol de la mañana entrando por la ventana y a lo lejos el sonido de explosiones, mi madre, harta de mis idioteces, prefirió morir a seguir viviendo conmigo.

un día, conseguí trabajo y el miedo desapareció. ahora podía ponerle atención a las cosas de mi alrededor. para celebrar mi trabajo llevé a mi ya anciano padre a desayunar. yo estaba de excelente humor, tomando café, viendo a aquel viejo comer con trabajo sus papas hashbrown. me di cuenta que nunca había platicado con el coautor mi existencia y, cosa de la que me arrepentiría, le hice la platica. "y bueno, papá, que opinas de las cosas en general?" pregunté en un país progresista, en los pasados 10 años las cosas había cambiado mucho. matrimonio entre homosexuales, abortos, legalización de la droga, todas esas cosas tan normales como la ya generalmente aceptada muerte de dios. mi padre me miró, dejó su tenedor y empezó un discurso de odio que duró 6 horas. que los putos esto, que las minorías lo otro, que el aborto es una mierda, que la droga y los vagos y un desfile interminable de prejuicios irracionales y alabanzas al viejo orden opresivo del cual nos costó mucho salir. me quedé con la boca abierta. recordé el balbuceo diario, en mi cabeza empezó a correr el cassette de mi inconsciente donde quedaron grabadas accidentalmente esas horas de parloteo, "pinches viejas que se creen igual a nosotros/putos pobres flojos que se mueran/malditos negros que se roban a nuestras mujeres/etc." al acabar su discurso de odio el viejo intolerante regresó a comer sus papas hashbrown frias. yo entré en un estado de profundo aturdimiento, sudor caía en lo que quedaba de mis pancakes. "no puede ser" dije aterrado, con el estomago revuelto, "mi padre" dije con la mente colapsando, "mi padre es..." quería agarrarlo a cachetadas hasta sacar cada pensamiento horrible de su arrugada y calva cabeza, "es..." lagrimas amargas bajaron por mis cachetes "es... un tremendo hijo de puta!" y salí corriendo y corrí hasta que mis piernas no pudieron más. caí al suelo y vi el cielo volverse negro.

Thursday, December 08, 2011

para parar esta miseria

en la noche tocaba mi guitarra en las escaleras de la iglesia donde mi amor de toda la vida fue velada esa mañana. mientras cantaba con mucho sentimiento, pequeñas y perfectas lagrimas bajaban al ritmo de mi miserable canción, corrían melancólicas hacia mi mentón. salió una viejita, la cuidadora de la iglesia, y, sin verla venir si quiera, por eso de que estaba concentrado en el sufrimiento, me dio un escobazo en la cabeza, mandándome al suelo y me dijo, viéndome a la cara, parada sobre mí, viendo mis lágrimas y no importandole nada, con un gesto de odio que sólo una vida dedicada a la religion te puede dar, con un cigarrillo en la boca, con las estrellas de fondo, yo la miraba desde el suelo, con un dolor punzante en el cabeza y uno brutal en el corazón, "sáquese de aquí" me dijo "ora, sáquese a la fregada, puto vago hijo de la mierda". me asustó la violencia de su lenguaje, me puse de pie de un salto, tomé mi guitarra y recorrí las calles hasta la madrugada. "el sol" dije cuando quise que siempre fuera de noche. el frio de la madrugada entonaba con el iceberg que era mi corazón. las calles silenciosas y quietas, todavía un poco oscuras, las calles de la madrugada. un sentimiento de ridiculez apareció en mi pecho y regresé a mi casa.

entré a mi cuarto lleno de papeles llenos de canciones sin sentido. no quería dormir, siempre que dormía la escena de su muerte regresaba, veía sus ojos, veía su brillo desaparecer. me senté en la cama, saqué un cigarrillo y, en la oscuridad, traté de mantenerme despierto. a los pocos minutos ya estaba atrás del volante, yendo a más de 100. regresábamos de una de las muchas noches de fiesta que tuvimos juntos. quise prender un porro y tomé mi encendedor, a ella le encantaba modificar los encendedores para que la flama saliera más grande. al prender mi cigarrillo de marihuana, la llama enorme me quemó las pestañas, me cegó unos segundos y perdí el control del carro, en una milésima de segundo ya habíamos atravesado un muro de contención y estábamos volando sobre un precipicio. como tengo la estricta política de que los cinturones de seguridad son sólo para maricas, salí disparado y aterricé en el arbusto más suave de la naturaleza. ella no corrió con la misma suerte, se fue con el carro y el impacto destruyó su cuerpo. hubo unos segundos de silencio, ya en la noche, con la luna, enorme y blanca, sobre nosotros. tardé tantito en darme cuenta de lo que había pasado. cuando oí quejiditos, me incorporé y corrí hacia el montón de chatarra que una vez fue la mujer y el carro que siempre amé. la saqué y seguía viva. al verme, rió y dijo con una mueca burlona, riéndose como lo había hecho siempre de lo absurdo que es todo y, a la vez, fascinada por la experiencia de morir "juan, allá te espero donde está dios, el ha querido separarnos hoy, abrázame fuerte porque me voy" la abracé y la besé, manché mi playera con su sangre para a lo mejor poder clonarla luego. al besarla un sabor a muerte me quedó en la boca. ella me regaló la última sonrisa y luego se murió. "no!" le grité a la noche, el grito se oyó a kilómetros a la redonda. me quedé sujetando su cadaver hasta que fui atacado por una pandilla de buitres.

desperté cubierto de sudor, con el muslo quemado por el cigarro. ya no podía más, sabía que sólo había una cosa que hacer para parar esta miseria. salté de mi olorosa cama, me puse mis viejos y sucios tenis y mi chamarra con un panda comiendo bambú en la espalda. le eché una mirada a la colección de objetos que había logrado reunir durante mi vida, pura y completa basura. mi cara, en una milésima, expresó lo que sentía, absoluto deprecio por todo. sin ella, mi malestar existencial no era contenido y estar vivo era sinonimo de angustia y sufrimiento. subí a mi carro nuevo y manejé al atardecer, porque ya anochecía, había dormido hasta las 6 de la tarde, a decirle a dios que se jodiera y a reencontrarme con mi amor. puse el cassette con "words of love" de buddy holly y fui a toda velocidad hacía el precipicio que nos había separado.

INSPIRADO POR "EL ULTIMO BESO" DE LOS AMERICANS Y "RUNAWAY" DE DEL SHANNON

Saturday, December 03, 2011

camilito, el perro que habla

camilito jugó con las ciencias ocultas, invocó al diablo. desde el principio supe que era mala idea hacer que mi perro hablara. ahora, el demonio vivía, sin pagar renta, en mi departamento. camilito y el diablo rapidamente se volvieron buenos amigos. atraían virgenes a la casa y de repente, pum! sangre por doquier. era verdadero fastidio andar limpiando después de camilito y el demonio.

todo empezó en 1995. yo acababa de graduarme de la universidad, había estudiado ciencia en general. como mi proyecto final, quería hacer un rayo de la muerte, pero como lo dejé hasta el último momento, no tuvo de otra que, de mala gana, hacer que, ruperto, mi pequeño perro, fuera capaz de hablar. tomó una noche de duro trabajo. a las 6 de la mañana del día siguiente ruperto me dijo "yo, ruperto no más, yo... camilito". supuse que tenía derecho a cambiarse el nombre y no me importó. fallé en ese momento de detectar el principio de toda una cadena de acciones que ponían en peligro mi autoridad. le platiqué sobre la vida, incluyendo a sátanas. sus ojitos se abrieron en desmedida, camilito encontraba lo que había buscado toda la vida de perro.

la vida dio sus vertiginosas vueltas y camilito me despojó del control de mi hogar. ahora, él, el diablo y un ejército de espectros malditos se preparan para tomar control del mundo mientras que yo tengo que hacer el quehacer y darles de desayunar.

Sunday, November 27, 2011

el puñetazo del amor

"ha perdido cierto significado, no lo voy a negar" dije con un cigarrillo en la mano, con pequeñas gotas de sudor corriendo por mi cara. esperé la siguiente pregunta. en la espera me pregunté a mí mismo como había llegado ahí, a aquel sillón negro, frente aquel joven de lentes de marco grueso y camisa de franela y gozador de una fama tal vez ganada por su propio derecho, tal vez hizo algo alguna vez para ser reconocido, para tener una perra más guapa de lo normal, tal vez, aquel joven que me entrevistaba hizo algo alguna vez, quien sabe. yo estaba ahí sentado sin saber como llegué, como llegó, que fue de mí. "sí, ha perdido cierto sabor, ya no es lo mismo, ya no es lo que era, ya no me rió, ya no lloro, está hueco, está seco, he perdido mi arte, he perdido lo que soy, lo que era, ya no queda nada de mí, lo he perdido todo, lo cambié por basura, el oro en mi alma lo cambié por migajas y miseria y ya no soy nada" me hubiera gustado haber contestado a la última pregunta, "ahora dependo... " y así continuar como siempre hasta el territorio donde a nadie le importa. tragué saliva, con el cigarrillo en la mano, con la ansia de que algún día mi pasado prometedor regresará. recibí mi siguiente pregunta o lo que sea, esta gente no necesita signos de interrogación, son más ordenes que preguntas. "habla sobre el puñetazo del amor" dijo el hombre después de revisar su bloc. "el puñetazo del amor?" repetí en mis adentro con una expresión distorsionada, mi mente me ordenó regresar al principio, antes de que todo esto se volviera una obligación, antes de que se hubiera arruinado. mi último cuento, "el puñetazo del amor" tragué saliva, vi al joven a los ojos, un desfile de recuerdos en mi mente, mi expresión se tornó decidida, "por que no? tal vez sea mi última entrevista, tal vez sea mi última contribución al mundo, enseñaré mis cartas, hablaré sinceramente sobre el puñetazo del amor".

lo último que quiero es que me diga que sólo me quiere como amigo. lo último que quiero es que me diga que nunca me quiso de esa manera. jugué con mi taza, la vi a los ojos, un nudo en mi garganta, esperaba el puñetazo del amor. que me lo dé de una vez, que deje de de jugar conmigo, decía en el fondo de mi cabeza. era menos que un tipo más, nada que ofrecer, nada que ganar, sólo alguien, no hay ventaja, no hay seguridad, a tirarme sin red. "dime... que es lo que sientes por mí?" pregunté cuando el silencio se había hecho insoportable. "aquí viene" pensé con la taza de café en las manos.

yo sé quien soy. qué le paso a mi arte?! le grito al cielo, qué le paso? he sido robado, ya no lo disfruto como antes. era producto del ocio, de la nada, era el aire, era el suelo, era la preocupación número uno y ahora ha sido relegado. "te has conformado" me dice. pero yo siempre pensé que iba a estar a salvo, yo siempre me dije que podía hacerlo, era la base de todo. equivocado. estúpida maldita sorpresa. lo cambié por pura basura. ahora no tengo nada, sólo porquería. por cobarde, por idiota. estoy tirado boca arriba en mi cama, veo el techo, la ventana, la mañana, los arboles. me he robado a mí mismo. tengo que levantarme a hacer idioteces, he perdido. qué me queda? pura, pura, pura ceniza de esas llamas que se elevaron hasta el cielo. he perdido. no queda más que suspirar y regresar a mi celda. ya no soy quien era, he cambiado para mal, mi espíritu se ha roto, me hubiera gustado nunca haber tenido uno, doloroso recuerdo de lo que una vez fui. yo era un perdedor, una y otra y otra vez perdía, pero había en que apoyarme, hasta en mi momento más bajo podía contar con mi arte para levantarme y hacerme caricias. me ha abandonado, ya no puedo más, no soy capaz y sólo queda este desierto de existencia que se prolonga todavía demasiado lejos. "oh, puñetazo del amor, ven ya, dejame sentirte, no me hagas esperar más, muéstrate de una vez, he perdido".

me acomodé la corbata y hablé sobre "el puñetazo del amor". "bueno..." empecé "hubo una vez..." y seguí y conté como era un jovencito desocupado y como vivía sin problemas, vagando, sin preocupaciones, con la vida reinando, sin nadie a quien responderle. hablé sobre la promesa. hablé de todo menos del futuro. el futuro es un lugar horrible y si ese es mi ultimo cuento, si "el puñetazo del amor" es la última cosa que soy capaz de escribir, no quiero saber más, no quiero ser uno de ellos, conformes con su limosna. "maldita sea!" grité mientras me paraba. el joven de la radio me miró indignado, "yo hice cosas para llegar aqui" me dijeron sus ojos. el espíritu se desgarra, los sueños de la primera vida se desvanecen, pero no, no debo darme por vencido, no puedo perder, solamente por mí, debo persistir, que se joda "el puñetazo del amor", que se joda toda esta mierda y esas personas y esas dinámicas y ese ritmo marcado por la inercia. es hora de nadar, es hora de sacarme de esta inmundicia, de levantar el puño. ya no me empuja el vacío, es hora de trabajar.

la única otra opción es esperar, ser paciente, a ver que pasa. yo tengo mi arte y eso es todo lo que cuenta, yo tengo mi orificio existencial por el cual secretó toda esta mierda que se genera dentro de mí. que vengan y se atrevan, pónganme a prueba, lucharé hasta el final. hasta el siguiente "el puñetazo del amor".

cerré los ojos y sentí el tsunami caer sobre mí. era verdad, estaba pasando.